El protector solar se ha convertido en un paso esencial dentro de cualquier rutina de cuidado de la piel. No solo previene las quemaduras solares, sino que también actúa como una barrera fundamental frente al fotoenvejecimiento prematuro y otras afecciones cutáneas graves, como el cáncer de piel.
Con el paso del tiempo, se han ido desarrollando productos que ofrecen una buena protección solar y otros beneficios añadidos. Incluso se han creado productos más específicos para cada zona del cuerpo como protectores solares faciales,protectores solares labiales, protectores solares corporales y protectores solares capilares.
Continúa leyendo y descubre los mejores productos, sus beneficios y cuál es el mejor protector solar que se adapta a ti.
Seleccionar un buen protector solar va más allá del factor de protección (SPF). Además de contener filtros solares de amplio espectro, que protegen contra los rayos UVA y UVB, este producto debe contener otros ingredientes, nutritivos, hidratantes y antioxidantes que protegen las células cutáneas de los radicales libres. También deben ser resistentes al agua y al sudor para tener una mayor eficacia. Algunas de las marcas que cumplen con estos beneficios son:
Si te gustan los productos multifuncionales, el protector solar con color es perfecto para ti.
Este cosmético se ha convertido en un imprescindible en cualquier estuche de maquillaje, puesto que protege la piel de los rayos UV mientras unifica el tono del rostro, creando un efecto embellecedor. Muchos usuarios lo consideran una alternativa a la base de maquillaje ligera y con acabado natural, incluso, puede sustituir al maquillaje convencional.
Su versatilidad permite que tu piel se sienta fresca, protegida y radiante sin necesidad de aplicar tantos productos, lo que se traduce en ahorro de tiempo y de dinero. Algunas marcas especializadas también le suman activos hidratantes y antioxidantes, así como texturas fluidas, ligeras, cremosas o compactas, que se adaptan a todas las necesidades y tipo de piel.
Las últimas innovaciones en materia de protección solar, no solo buscan el bienestar de cada usuario, sino también el respeto por la naturaleza y el medioambiente. De ahí surge la idea del protector solar mineral, formulado principalmente con dióxido de titanio y óxido de zinc, que actúa como escudo protector sin comprometer la salud.
En cambio, los protectores solares convencionales, están elaborados con filtros químicos capaces de absorber los rayos solares, pero con riesgo de generar reactividad cutánea.
Aunque, inicialmente, los protectores solares minerales tenían una textura densa, dejando a su paso residuos blanquecinos, la ciencia ha evolucionado a pasos agigantados desarrollando soluciones más ligeras que se absorben fácilmente y no dejan restos ni partículas.
Los protectores solares contienen un ingrediente principal que nos ayuda a frenar la acción de los rayos del sol y su radiación, denominados filtros.
Los filtros físicos son polvos minerales que no penetran en la piel y que crean una capa externa que funciona como espejo reflejando los rayos solares e impidiendo que penetren en la piel. Suelen ser cremas espesas y que dejan un cierto brillo blanco durante los primeros minutos de la aplicación. Con la constante evolución, se van mejorando este tipo de filtros, pero su principal inconveniente es que son deshidratantes y resecan mucho la piel. Además de efectivos, son seguros y respetuosos con la salud de nuestra piel.
Los filtros químicos están basados en compuestos de carbono y son capaces de absorber la radiación solar en calor para no dañar la piel. Este tipo de filtros son muy cosméticos, no deshidratan ni dejan manchas blancas en la piel, pero penetran completamente en ella y pueden causar intolerancias o alergias cutáneas.
Actualmente, los mejores productos de protección solar suelen combinar los dos filtros protectores, ya que así son más eficaces, te dan una protección más alta y el producto sigue siendo cosmético.
El factor de protección solar (SPF, por sus siglas en inglés: Sun Protection Factor) es la medida de laboratorio de la eficacia con la cual un protector solar protegerá nuestra piel. El SPF es la cantidad de radiación ultravioleta necesaria para causar quemaduras de sol en la piel con la crema protectora solar aplicada. Por lo tanto, al usar un protector solar con SPF 50, la piel no se quema hasta que haya sido expuesta a 50 veces la cantidad de la energía solar que normalmente haría que sufriera de una quemadura.
Para elegir el factor de protección correcto para nuestra piel, es importante conocer la cantidad aplicada de protector solar y la frecuencia de aplicación, la franja horaria a la que nos expondremos al sol y, el tipo de piel que tenemos según su tono y la capacidad de absorción del producto solar.
Según los niveles de filtrado del índice de protección, podemos separar los diferentes productos solares en: protección solar baja (hasta SPF 10), protección solar media (de SPF 10 a SPF 30), protección solar media-alta (SPF 30), protección solar alta (de SPF 40 a SPF 50) y protección solar muy alta (más de SPF 50). Hay que tener en cuenta que los índices de protección solar son siempre orientativos y su rendimiento depende de diversos factores.
Para un perfecto cuidado de nuestra piel y nuestro cuerpo ante la exposición a los rayos solares, hay que seguir una serie de pautas para evitar las quemaduras del sol: