El frizz, también conocido como encrespamiento, es ese cabello descontrolado que arruina cualquier peinado. Para los expertos es una señal de que tu melena necesita ayuda.
La causa que lo provoca es la deshidratación del pelo. Cuando la cutícula capilar está dañada, pierde su humedad interna, haciendo que el cabello se vuelva poroso. En ambientes húmedos, el filamento sediento actúa como una esponja, absorbiendo la humedad para intentar rehidratarse. Esta absorción hincha y levanta la cutícula, provocando que las hebras se separen, se vean ásperas y encrespadas.
Cabe destacar que la cutícula suele dañarse por distintos factores. El más común es el calor excesivo y sin protección generado por las herramientas térmicas como secadores o planchas. Asimismo, los tratamientos químicos como tintes, decoloraciones o alisados químicos también repercuten, al igual que la fricción mecánica por el maltrato de un cepillado agresivo, toallas de algodón ásperas o algunos tipos de fundas de almohada. Pero el más importante de todos es la falta de productos anti frizz o tratamientos adecuados.
Para que un fijador antiencrespamiento sea realmente efectivo, y combata mejor el frizz, debe contener ingredientes con propiedades hidratantes, selladoras y protectoras. Revisa la etiqueta y asegúrate de que incluya al menos uno de estos componentes clave.
Los aceites naturales como el de argán, coco o jojoba son ricos en ácidos grasos y lípidos esenciales que ayudan a sellar la cutícula y prevenir la absorción de humedad externa, reduciendo el encrespamiento. Por su parte, la glicerina vegetal y el ácido hialurónico atraen y retienen la humedad del ambiente dentro del cabello, evitando la sequedad que causa frizz.
Las siliconas ligeras, aunque a veces cuestionadas, forman una capa protectora que controla la humedad externa sin dejar residuos pesados. Otros ingredientes estrella son la queratina y las proteínas vegetales, que refuerzan la fibra capilar y mejoran la textura general del filamento.