Todo comenzó en 1961 con una pequeña jirafa de juguete. Su tamaño y forma estaban pensados para adaptarse perfectamente a las manos de un bebé, facilitando el agarre y el juego. En una época en la que los juguetes solían representar únicamente animales domésticos, esta propuesta supuso una auténtica innovación.
Inspirada en ese primer gesto de creatividad y cuidado, la marca fue creciendo y trasladando ese universo infantil al mundo de las fragancias. Así nacieron aromas especialmente creados para los más pequeños del hogar: perfumes suaves y delicados, con notas cítricas, florales y frescas, diseñados para acompañar sus primeros momentos y despertar sus sentidos con ternura y dulzura.